4- Segunda Cita (Terminado y en espera de corrección)

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4- Segunda Cita (Terminado y en espera de corrección)

Mensaje por Talita el Sáb Mar 12, 2016 1:28 am

Había pasado un mes entero desde que Amanda había comenzado a salir con Daniel. Se veían con frecuencia, si ella no se pasaba por el consultorio del campus a tontear, entonces se veían cuando finalizaba el turno, y tal como ella había dicho, cuando llevaban un par de salidas más, pasaron la noche juntos. Para Amanda fue fácil entregarse y dejarse llevar en manos de Daniel, y aunque le resultó algo extraño y contradictorio, le gustaba dejarse dominar suavemente por él. Ahora, cuando caminaba por los pasillos del campus, le daba igual si la gente la miraba raro o no, recordaba lo deseada y hermosa que la hacia sentir Daniel, la forma en que hacía que su piel ardiera, y poco a poco, los murmullos a su espalda le dejaron de importar.

— ¿Te sientes bien?
—Sí, todo está bien— Respondió Amanda arreglándose la ropa interior debajo del vestido floral— Esto de hacerlo aquí tiene su morbo ¿No?
Daniel comenzó a reír y se arregló el cierre del pantalón.
— ¿Quieres que hagamos algo?
— ¿Algo más?— Amanda se ríe.
—Anda, vamos a cenar ¿Te parece?

Una hora más tarde, Amanda y Daniel estaban cenando en el restaurant habitual.
Pero pese a todo, para Amanda era algo abrumador estar con un chico después de tanto tiempo. Incluso después de la última vez, ya que cuando terminó con su novio, Jared se vio obligado a encerrarla un tiempo en un instituto mental luego de que ella se intentara quitar la vida cortándose la venas.
Luego de que el mesero pidiera su orden y ellos hicieran su pedido, se quedaron un rato en silencio, Daniel la tomó de las manos por a arriba de la mesa y ella con curiosidad le giró la mano izquierda poniéndosela con la palma hacia arriba y observó aquel tatuaje que tenia sobre su muñeca, la pequeña mariposa azul que para ella era tan familiar y al mismo tiempo tan desconocido
— ¿qué? ¿Que tengo? — preguntó con extrañeza, Amanda frunció el ceño en un gesto de pregunta, aun mirando el tatuaje
— tu tatuaje, mi padre y mi madre también lo tenían y... mi padre postizo también lo tiene — respondió
— ah... — contestó Daniel tratando sutilmente de zafarse de la mano de Amanda
— sí, pero nunca he podido saber que significa... es... ¿es acaso el símbolo de alguna logia o algo así?

La lógica de Amanda sacó a Daniel de su zona de confort durante unos instantes ¿Cómo podría responderle a eso? La agudeza de esta chica sencillamente fascinaba y aterraba por partes iguales a Daniel en ocasiones.

— Sí, es una logia, sacrificamos virgenes— respondió él y luego soltó una risotada —Bueno, no lo sé, me lo hice... estando ebrió en la facultad, sé que te cuesta creer que tu querido doctor tuviera una racha parrandera, pero sí...— Aquello debía sonar bastante convincente.

Amanda entrecerró un poco los ojos, sin quedar del todo convencida... ¿Por qué tantas personas tendrían el mismo tatuaje? Decidió darse por servida con su respuesta solo para no arruinar la cena y estuvo un rato bromeando acerca de la racha parrandera de su querido doctor.

Más tarde salieron del restorán y decidieron dar una caminata por el puente de Londres, lugar que a esa hora estaba abarrotado de turistas. Se detuvieron en una orilla y se asomaron a observar un poco el Támesis.
— ¿Desde hace cuanto que estas in Inglaterra? — quiso saber Amanda mirando de reojos el brazo de Daniel donde yacía el tatuaje de la mariposa azul — tu acento me dice que no desde hace mucho
— Tienes razón — dijo él sonriendo un poco — sólo desde hace un par de años, por asuntos personales debí venir aquí y terminar mis dos últimos años de carrera aquí — Aclaró él — Pero conozco a tus primas desde hace bastante tiempo, fueron a Nueva York  en varias ocasiones y nos vimos en Boston un par de veces por casualidad. — explicó el doctor. Enseguida la miró — algo me dice que tú tampoco eres oriunda de aquí
— Si lo soy— dijo ella — bueno, en realidad, nací en Gales  mi madre y yo nacimos aquí en el Reino Unido, pero viajábamos mucho, por eso no parezco que fuera de aquí, sin embargo, papá era americano... mi verdadero padre, quiero decir.

—Oh, una chica de mundo —dijo él, sonriendo y decidido a ignorar el tema de su verdadero padre —¿Hasta dónde ha llegado la señorita? —De pronto, sintió mucha curiosidad acerca de Amanda, de su pasado, de todo lo que la envolvía.

—Pues, conozco algunos paises del resto de Europa... Francia, Holanda, España —hizo una pausa y luego continuo— También estuve en México y Argentina, una temporada en Nueva York, Los Angeles... Australia también está en mi lista — volvió un poco el rostro hacia Daniel y le dedicó una pequeña sonrisa —Paris en invierno es algo digno de ver, también lo es en verano... Paris siempre es digno de ver—

—¿Me llevarías ahí un día? —preguntó Daniel, la sonrisa de Amanda le hizo sonreír abiertamente —Anda, dime... Podríamos hacer uno de estos cruceros por el Sena ¿No te parece?—

—Podríamos ir al Moulin Rouge— dijo ella.

—Y definitivamente quiero caminar por los campos Eliseos— acordó Daniel.

—Suena bien, suena más que bien... Podríamos desayunar uno de estos clásicos desayunos franceses— propuso Amanda —Y podríamos ver la noche caer mientras esperamos que enciendan la torre Eiffel...

—Te llevaría a cenar en la torre Eiffel— dijo Daniel, sonriendo —¿Te gustaría?—

—Me encantaría— Amanda no pudo evitar sentirse sonrojada, agradeció a la oscuridad porque estaba segura de que Daniel no lo notaría.

—Suena como un bonito plan— dijo Daniel.

— Si que lo es — concordó ella bajando la cabeza. Pues en realidad, ella estaba consciente que Jared no le permitirá aventurarse en un viaje así, y menos con un desconocido. Sí ella salia del país, debía ser con chaperón o no lo hacía y Jared estaba muy ocupado para cuidar de ella en ese momento. En pocas palabras estaba atrapada dentro de esa universidad y lo que era peor, estaba atrapada dentro de Londres
— ¿Adonde quieres ir ahora? — preguntó ella luego de un breve silencio
— Sorpréndeme ¿conoces algún lugar que yo desconozca? — respondió él
Amanda suspiró y tomó la mano de Daniel.

—¿A dónde te puedo llevar? — Caminó un poco a la derecha y se detuvo de golpe —¿Quieres ir a Hyde Park? — Caminó un poco a la izquierda, halandolo tras ella luego se frenó de golpe— ¿Quieres ir ver si hay alguna obra que valga la pena ver? — Se giró hacía él y sonrió, se acercó a él y cubrió sus ojos delicadamente con sus manos — ¿Escuchas eso? Estamos paseando por Versalles...

—¿Por qué el guía habla tan de prisa?— preguntó Daniel, siguiendole el juego.

—Seguro es porque anoche peleo con su esposa, sabe que si se divorcia deberá darle la mitad de su miserable sueldo para mantener al hijo del que aun duda que tenga sus genes...— dijo Amanda.

—Que desgracia— dijo Daniel, sonriendo —Llevame a otro lugar...

—Nos alejamos del recorrido y pasamos por debajo de uno de esos cordones de terciopelo— Aparto sus manos del rostro de él —Manten los ojos cerrados— Pidió y él obedeció. Amanda tomó una de las manos de Daniel y la colocó sobre su bolso de terciopelo —¿Sientes el cordón al apartalo? Ya estamos lejos del desdichado guía... Ahora paseamos a nuestro antojo... Mira todos esos colores —dijo, fascinada— Que salón más bonito—

—Apuesto a que aquí bailaban ¿No?— dijo Daniel, escuchando la narración de la chica y en eso, Amanda comenzó a tararear por lo bajo un vals...

—Puedes imaginarte a todos esos nobles con sus pelucas y su cara empolvada, moviendose al ritmo de los mejores vals...— dijo ella, sonriendo.

—¿Te habían dicho que eres increible? —dijo de pronto Daniel, abriendo los ojos. Sonrió ligeramente y luego tomó el rostro de Amanda entre sus manos y besó sus labios con algo de ternura —Eres increible...

Amanda colocó sus manos encima de las de Daniel y buscó sus labios para besarlos de nuevo, esta vez se atrevió a hacer algo que se creyó capaz de hacer en otras circunstancias:

—No quiero regresar a la escuela hoy— susurró —Quiero quedarme contigo, Daniel... Pero... pero quiero pedirte algo...—

—Lo que quieras— dijo él.

—Quiero que estemos juntos, pero quiero que sea diferente, quiero... Quiero hacerlo pero... —De pronto, se sintió como una niña temerosa. Sus mejillas se sonrojaron — Quiero que sea especial, que... signifique algo ¿Podrías hacer eso o te parece que soy una niña tonta?

— Por supuesto que no lo eres — dijo él acariciando con su pulgar el contorno de esos gruesos labios femeninos — Suerte que hoy tengo libre ¿no? — añadió. Enseguida la tomó de la mano y la condujo hasta el final del puente para dirigirse a su auto. Sí ella quería que fuese especial, pues así seria, haría lo que sea para tener su confianza, incluso le haría creer que tenía el control; de modo que ella se acercara tanto a él como para tenerla lista a la hora de la iniciación y de ese modo le perteneciera como la sumisa que ella quería que fuese.

Aquella noche, todo fue diferente. Él no buscó someterla, sólo complacerla, y mientras Amanda cabalgaba el miembro de Daniel, se sintió explotar de placer, pero en lugar de proclamarse diosa,  buscó la mirada de él y mientras sus músculos se contraían en un poderoso orgasmo, sus mirada y la de él se encontraron en aquel momento intimo y, por primera vez, se sintió conectada con algo. Como parte de algo, algo en su interior se sintió diferente.

Él acarició su cabello hasta que ella se quedó dormida, no sabría explicar lo que sintió. Aunque al principio pensó que aquello solo sería una artimaña más poseerla completamente, para engatusarla para hacerla entrar a la sociedad, cuando ella buscó su mirada y se conectó durante aquel abatidor orgasmo, notó que algo era diferente entre ellos.
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