Capitulo 1

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Capitulo 1

Mensaje por MMPC90 el Lun Dic 14, 2015 2:04 am

Capitulo 1- El comienzo   de este juego
1- Jared lleva a Amanda a la   escuela,    introducción     de la   historia.
2- Amanda   conoce a Daniel

Ese   primero   de   septiembre, para Amanda; fue el primer día   del   resto de   su   vida.   No tenía idea de cuantas cosas iban a cambiar después de eso.

Se quedó unos segundos mirando al frente, sin parpadear y aguantando un poco la   respiración. Por algún motivo, volver al instituto le generaba ansiedad. Sin importar cuán adulta fuese, luego de unas largas vacaciones en Roma, a su padrastro y la prometida de este, la idea de estar rodeada de sus compañeros de clase sonaba algo extraño en su cabeza.

— Ya,   sal   del   auto   — le ordenó Jared, su padrastro.  Él  y  su prometida, Annie  eran  lo  único  que  a  Amanda  le   quedaba   en  la   vida.  Bueno,   ellos   y sus  primas,  las   hermanas  Wilson,  quienes   eran   la   familia   directas. Sangre  de  su   sangre; como quien dice. Compartían el mismo apellido paterno, puesto  que  el  padre  de las  Wilson   y   el   difunto  padre de  Amanda   eran   hermanos.   Sin   embargo,   cuando  la   madre  de   Amanda  se   casó  por   segunda   vez, ( unos   seis  u  ocho  meses  después  de  haber  enviudado)   la    chica  se  vio    obligada   a  adoptar  el   apellido  de  su  padrastro: Dylan.

Amanda suspiró   apesadumbrada mientras   se   quitaba el    cinturón de   seguridad, a continuación abrió la   puerta del copiloto y bajó.   Por su parte Jared hizo lo propio para luego    dirigirse al  maletero del automóvil y sacar el equipaje de su hijastra.

— ¡Vamos, cariño alégrate!—   dijo Jared sonriendo — Creí que te gustaba lo que estudiabas  — él   le pasó   su   bolso y   su   maleta
   
— Si...   pero es un   largo   año — comentó    ella — ¿En serio no puedo volver a Roma? O al menos volver a casa… ¿Papá, no   podría...  no   sé, tener una especie de inmunidad diplomática que    me   permita volver   a   casa al    final de la   jornada?  Ya   sabes, como cuando iba a la escuela…—   dijo   ella— O podría tener mi propio departamento y…—

— ¿Podrías comportarte como la mujercita que eres? — Bromeó Jared—Sabes muy bien que no— Esta vez habló serio— No es bueno para ti estar sola, ya no paso tanto tiempo en casa…—

Jared había intentando hablar con el mayor tacto posible, pero Amanda estaba muy clara de a lo que se refería con aquello de que no era bueno que viviera sola. No hacía falta que le explicaran con más detalle la razón por la que paso su verano en Roma. Había sido una especie de terapia para su episodio depresivo de comienzos de año. Tenía una larga cicatriz en el brazo que sería un recuerdo permanente de aquello.

—En    fin — dijo    ella encogiéndose de   hombros —   tenía que   intentarlo   una   última   vez.

— Ven   aquí, linda... — Dijo Jared   extendiendo sus brazos — Abraza   a   tu padre y   despídete — dijo Jared   riendo   suavemente, ella   le   dio un   fuerte   abrazo,   pero   sin   ganas,   quería   dar media   vuelta   y   entrar   nuevamente al auto, pero   se   contuvo.   Se alejó   de   su   padrastro   una   vez   que   se   despidieron,    enseguida ella caminó    hacia   la   entrada   de la residencia del instituto   arrastrando   sus   pies.

— ¡Nos vemos    el   fin   de   semana,   linda;   te   lo prometo! ¡Iremos al cine! — dijo él desde   lejos, varios curiosos se volvieron y algunos sonrieron. Quizás encontraron tierno ver a un padre despidiendo a su hija universitaria,   Amanda por su parte    simplemente   le   sonrió débilmente   y   se   despidió   con la   mano mientras caminaba   hasta perderse   entre   tanta gente.

Al cabo de algunos días,   y Amanda logró tener un poco de privilegio al ser una de las pocas que no tenía que compartir habitación. A pesar de que la prima de Amanda, Ginevra, era una de las mayores benefactoras de este campus, al no portar el mismo apellido, las personas no pensaban en ella como una enchufada, más bien solo como un bicho raro, y quizás   esa   era   una   de  las   razones   por  la   cual   sus   compañeros   trataban   de  evitarla en su mayoría. Para ella esto era lo mejor, pues no era la más dada a hacer amigos.

Los   rumores la habían seguido por pasillos desde que era una estudiante de primaria.  Eran   tan   absurdos como un mito urbano.   Uno    de esos   era:   que   ella   asesinó   a  sus  padres   biológicos     porque    estaba   enamorada  de  su  padrastro,    se   decía   que  ella hizo   de   celestina  para    que   su  madre   se  casara   con  Dylan  para  así  tenerlo  a   su   lado,  unos   años   después,  ella  misma  mató   a  su  madre   presa  de  los  celos.   También se   decía    que   había planeado el   asesinato   de   su   padre   para   que su madre pudiese   estar   con Jared.   Pero    todos   esos    rumores eran sólo eso,    rumores,    rumores   tan   absurdos    que Amanda   fingía   no prestar   atención, pues  ni siquiera tenían  coherencia.

La tarde del viernes de la primera semana Amanda se saltó la clase de Historia del Arte. Apenas se dio cuenta de que tenía que pasar algunas horas escuchando la perorata de su profesora acerca de los griegos, se excuso diciendo que tenía algo de fiebre y que iría a la enfermería del campus. En un primer momento le pareció que se iría a su habitación, pero luego se quedó pensando en lo poco que le apetecía mirar el techo y decidió que después de todo si iría a la enfermería, pues una de las pocas personas con las que le gustaba charlar era la anciana enfermera, la señora Collins.


El   doctor Daniel James había conseguido unas horas como medico en la enfermería del campus, aprovechando sus conexiones. Como    este   joven   doctor    estaba   recién    titulado, no   tenía   como   ganar   experiencia previa a   buscar   un mejor   trabajo; por   lo   que acepto este empleo sin pensarlo dos veces.  Sin   embargo, el trabajo ahí no era mucho, casi siempre se trataban de chicas que iban por saltarse una clase o que estaban tan asustadas por los exámenes que pensaban que las nauseas y la ansiedad que sufrían eran síntomas de embarazo... O en su defecto, chicos con lesiones leves deportivas.

Ese  día no era  la diferencia,  entraron  en  la   enfermería   esa  mañana  dos chicas por saltarse deportes, una de ellas le había  dejado su número telefónico, pero él   no   estaba   dispuesto  a  llamarla   en   realidad,  pues las  pelirrojas,   no   eran  su  tipo. Daniel   era  más   selecto,   prefería  a las  rubias.

Se dejo caer hacía atrás en la silla y le envió un mensaje al privado de Ginerva Wilson, que era la benefactora de la universidad, sabía que pronto será la iniciación de la hermanita menor  de  la   directora  y no planeaba  perdérmela por nada del mundo, aunque esta estuviera saliendo con su mejor amigo y mentor. Sabía que esta relación en particular no iba a durar, él tenía cierta debilidad por la carne fresca y ella era una chica descarriada que le gustaba recibir atenciones de un tipo tan importante. Seguro Freud podría sacar una buena conclusión de eso. Para  él    las   iniciaciones   eran  la  mejor   parte  de  ser  un  miembro  de  La  Sociedad  de  las  Mariposas, además, escuchó  que esa  iniciación  en  particular  sería  abierta de sexos, lo cual le  parecía  algo  muy  divertido.

Estaba    perdido en sus pensamientos cuando la puerta de la   enfermería   se   abrió   de pronto   y lo primero que vio fueron unas largas y bonitas piernas apenas cubiertas por una falda de color rosa chicle. La chica llevaba una camiseta negra que le dejaba descubierto el hombro. Su cabello rubio salía de un moño flojo y tenía algo en su rostro que le resultaba vagamente familiar, aunque no estaba seguro de qué era.

Por su parte, Amanda   Dylan, que   estaba   frente  a  él   observándolo   detenidamente   con   una   expresión    interrogante, se encontraba  sorprendida   al  no   ver   a  la  anciana   señora Collins.  En   su   lugar    estaba   un   joven   de   bata   blanca,   ojos  azules y   cabello   castaño  oscuro.  Su   piel   era   blanca   como  la  leche   y    su   rostro    era   asimétrico  y   varonil.  Pese   a   su mediana   estatura,   ella no   podía   evitar pensar lo guapo   que   era.  También   se    fijo,   que  él  llevaba    tatuaje ,   que  al   comienzo  no  pudo   distinguir  bien,   pero   luego  se  dio   cuenta  de  que  se  trataba  de  una   mariposa  en   su   mano   izquierda   a  la   altura  de  la   muñeca   casi   cerca  de  la  palma   de   su  mano. Era muy parecido   a aquel   símbolo   distintivo que  pertenecía   a  La   Sociedad. Ella  no entendía porque su  padre, bueno, Jared, se empeñaba en querer que  Amanda  también  fuese  parte  de   esa   sociedad, cuando ni siquiera Thalía, la prometida de este, estaba enterada al respecto.

—« ¿qué es eso? ¿Qué se hace ahí? ¿Tontas reuniones de té y bailes de mascaras como lo hacían en siglos pasados?» — se preguntaba   ella   constantemente.  

Lo   cierto   era   que  a Amanda    nunca  le  han   explicado   que   significaba  ser  parte  de   esa   sociedad,  sólo   que   en  algún  momento  ella  debía   formar  parte   de   ese  grupo   de  elite,   como   si   fuese  la  realeza. Sin embargo, Amanda pensaba   que la   verdadera   realeza era una sola y viven en el palacio de Buckingham… otra real ridiculez, hace mucho tiempo que la democracia domina en el país aunque no se notara, según sus pensamientos.

Sacudió    la   cabeza   y   volvió   a la   realidad   para   seguir   con   su    plan original,   al   ver   a   ese doctor,    se   había   distraído   un poco
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Re: Capitulo 1

Mensaje por Talita el Mar Dic 15, 2015 3:29 am

— « le pediré las    famosas pastillas y enseguida me iré de la escuela de la misma forma que siempre lo he   hecho»—   pensó   ella   sin   dejar   de mirar a Daniel— tengo un fuerte dolor de cabeza y quiciera una aspirina por favor – le dijo sin demostrar nerviosismo
— No me diga, señorita... ¿Cuál es su nombre? — Prosiguió— Bueno, el que sea ¿Se escapó de su clase de educación física? — Preguntó    riéndose
—No, sólo no  fui a clases porque no me siento bien y no era deporte , era Historia del Arte—   respondió Amanda   seriamente.
Daniel  no   dejaba   de  observar  a Amanda,   y   es que  ella  le   estaba  atrayendo   de  una  manera  inexplicable,   llegando   al   punto   de   admitir en   sus   fueros  internos  que  esa  chica ,   cuyas    facciones aniñadas lo   turbaba   de  una   manera   animal. Su primer pensamientos sobre ella era   atarla y llevarla a su cama, era   algo     que   no podía   evitar
— ¿Ah y es razón suficiente para faltar a clases? —   se burló   él.
— no lo se, usted es el doctor, usted dígame — contestó ella. Daniel  no  supo que decir. Sacó un par de aspirinas, las ultimas de ese paquete y comenzó a jugar con ellas entre sus manos


Última edición por Talita el Lun Mar 07, 2016 3:28 am, editado 1 vez
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Re: Capitulo 1

Mensaje por MMPC90 el Mar Dic 22, 2015 8:41 pm

Amanda estiró la mano sin decirle nada para recibir las pastillas pero él no se las daba,   ella   suspiró entre dientes bastante   molesta – supongo – respondo sin apartar su mano con la palma hacia arriba – ¿me dará las pastillas o deberé retirarme con una queja en dirección? — Le amenazó — Creo que mi prima, que es una de las benefactoras de la universidad, no estará muy feliz de saber que el nuevo doctor es ineficiente.

«De acuerdo, lo admito, no tenia que tratarlo así, pero me urge trepar ese árbol junto a la pared del patio trasero para perderme por horas en aquel laburito»— pensó ella

— Ah ¿Eres prima de Ginny? — Le dijo Daniel, para que sepa que había   confianza con ella— Soy un amigo personal suyo... —Le sonrió— y en primer lugar, debe usted calmarse, señorita... Como-se-llame, no puede vivir así de estresada ¿Puedo sugerirle un masaje? — Se burló, pero le dio las aspirinas finalmente.

Amanda   lo    fulminó   con   la   mirada   ante    el   comentario   del masaje —   Gracias —   dijo    ella   en   un   tono   seco,   luego,   se   alejó   y    caminó   hasta   la   puerta.

— ¿A dónde piensa ir con tanta prisa? — preguntó   Daniel    deteniéndola al   hablar.  Enseguida hace   un ademán para indicarle que tome asiento— Ahora estamos llenando informes por cada estudiante que viene acá... Y además, igual te vas a saltar la clase — Le informó con una   sonrisa   triunfante— Así que póngase cómoda, le haré algunas preguntas...

Ella   lo   miró   con los ojos entre cerrados mientras   volvía acercarse al escritorio, no le importaba en absoluto   que   aquel   doctor de pacotilla   fuese   amigo   de   sus primas o del   mismísimo   papa.

Volvió a fulminar con los ojos pero el corazón le  dio un brinco cuando escuchó  que debía anotar cada vez que alguien llegaba a ese despacho , de haberlo sabido, simplemente pasaría de largo y se iría. Se cruzo de brazos y piernas cuando se sentó y lo   miró   fríamente en una postura   desafiante.

– ¿Es necesario esto? ¿Y sí sólo hace la vista gorda y yo sigo con mi plan? Así cada uno en paz — sugirió   ella

— Es que temo que si te dejo ir en paz, no vuelvas por aquí y no puedo admirar tus bonitas piernas— le   aclaró   el   doctor   descaradamente ;   enseguida   tomó  una  libreta  y  un  lápiz   e   hizo   como   si  fuese   anotar   sus  preguntas —  Nombre y edad... Estado civil... ¿A dónde quieres ir con tanta prisa, pequeña?— Preguntó el  doctor — ¿Te está esperando alguien? — Dejó   a un lado la libreta con las preguntas y se dedico simplemente a mirarla— No tienes pinta de haberte saltado la clase solo por gusto...-

— «Oh, así que era eso, se estaba burlando de mí, bien dos podían jugar a este juego.»— pensó   ella    con una leve   sonrisa.  Lo miró por un momento mientras jugueteaba con la punta de su cabello y luego rodeó los ojos como pensando en las respuestas — tengo 20 años—   dijo    contando   con los dedos —  em...  no te importa, no te importa, no te importa… ah, y no te importa — añadió.    Amanda   notó   que Daniel   comenzaba   a   tutearla, por   lo   que   ella no   dudaría en   tratarlo   de igual   forma,   después de   todo   aquel joven   doctor    no debía tener más de veinticinco o algo así. Se puso de pie y una   vez más se dirigí a la salida sin despedirse.

— Te sugiero, señorita, que te detengas ahora mismo o veré que esta en mis manos para hacer...—   le   amenazó   en   un   tono   enérgico   desde   su   lugar, Amanda por   su parte no   estaba   dispuesta   a   seguir   escuchando — Porque en realidad, tampoco creo que tu prima este muy contenta de que te saltes las clases... teniendo en cuenta el hecho de que... ¿No eres tú la "oveja negra de las Wilson"?— se río- ¡HEY! — se levantó y cerró  la puerta apenas ella logró  abrirla— ¡Calma! Empezamos con el pie equivocado ¿No? Soy el doctor James, Daniel James... —    se presentó aun   sosteniendo la   puerta   con la palma   de   su   mano, ella parpadeó un par de veces, admitiendo que necesitaba un escarmiento por su comportamiento tan grosero.

— « Todos piensan lo mismo, y tal vez tengan razón, lo soy...»—   se dijo así misma.

Se dice que no se puede elegir a la familia. Pero uno escoge sí quiere permanecer junto a  ella o  no , en el   caso de Amanda, era  algo   difícil, se sentía obligada a estar con los  miembros  de  su   disfuncional   familia y sí Daniel  hablaba, no sólo se enfrentaría a su prima,  la directora. Ellas  le  informarían  de  aquel   comportamiento   a  Jared a  quien Amanda   le  tenía  un   respeto   casi   temiéndole;    y tal vez,   aquel    escándalo ,  por  muy   pequeño   que  éste   haya  sido,  saldría   en las portadas de la revista  y  redes  sociales como  si  fuese   el  escándalo  del  año.

«La oveja negra de los Wilson (también llamada la  oveja  negra  de  los  Dylan)  ataca de nuevo» Levanto la mirada y le dedico una sonrisa falsa al doctor.

—   Amanda Dylan – se presentó carente de emociones.  De pronto se hace un silencio incomodo que se turbaba levemente con la  respiración   de  ambos. A traves del ventanal logró ver como un gran grupo de estudiantes comenzaban a caminar por los alrededores, la hora de clases probablemente se había terminado. Probablemente tuvieran que ir a otras clases, pero para ella, que era su ultima clase del día, significaba libertad. En   teoría,   los  únicos   días  que  eran  absolutamente  libres   eran   a  partir   de  los   viernes  por  la  noche    hasta   el   domingo,  cuando   debían   acostarse   temprano   para  madrugar  el  lunes.

—   ¿Me puedo ir o seguiré respondiendo su formulario? —   preguntó ella   en un tono indiferente.

—  Está  bien,   te   puedes  ir  —    dijo  él   apartando  su  mano de  la  puerta  —     ya  tengo  todo  lo  que  quería  saber, Mandy ¿Puedo llamarte Mandy?¿  Verdad? —   Le preguntó, con una pequeña sonrisa.

—    S í—    respondió ella   encogiéndose de hombros —    así   me llaman todos-

— ah ok, y...  oye no te preocupes,   tú   tranquila, no le diré nada a tu prima, y tampoco creo que seas la oveja negra, lo dije por molestar... sabía que ganaría algo de tiempo   llamándote así, cada quien es como es ¿no? —    explicaba  encogiendo  sus   hombros —   pero  antes  de   que  te  vayas, respóndeme  algo, linda—   continuó,   esta   vez  en  un  tono  más   amable  —   ¿Puedo invitarte a tomar algo cuando no esté en mi hora de trabajo? — Levanto ambas manos en señal de paz— Solo es una invitación...

No le molestaba ser considerada el punto negro de las Wilson o de los Dylan, estaba acostumbrada a ser la piedra en el zapato y creía que hasta le gustaba, después de todo tenía la esperanza de ser escuchada algún día.

Cuando   él alzó las manos, ella ladeó un poco la cabeza al   fijarse nuevamente en el tatuaje en su muñeca…

— « vaya, como no imaginarlo, era obvio; dijo que era amigo de Ginny»—  se   dijo  así  misma — supongo que estar con alguien de esa tonta agrupación de elite no me hará daño — dijo  un  tanto  burlona  al  tiempo   que  se  encogía  de hombros a modo de respuesta ante la  propuesta de  Daniel . Sus ojos se volvieron a posar en el tatuaje, una especie de mariposa azul. Era el mismo tatuaje que llevaba sus primas y  su  madre,  en  la  misma  zona del  cuerpo,  sólo   que   a  diferencia  del  tatuaje  de  Daniel,  la  de  éstas  mujeres   eran  de  un  tono  rosado  oscuro ,   en   tanto   el  de   su  padre ,  el  de  su  padrastro Jared , eran de color azul. Recordaba también haberla visto en los amigos de sus padres, cuando iban a reunirse en alguna parte. Por supuesto,  ella   nunca  ha  ido  a  esas  reuniones,   pero  si  se  ha   fijado  en   aquellos  tatuajes  y  la   existencia   de  La  sociedad  de  las  Mariposas,  pues   también  debía  pertenecer  a  ella  algún  día  sólo   que  no   sabía  cuando,  pero  tampoco   estaba  interesada  a  unirse  a  ellos

— « ¿Tonta agrupación? Pobre chica, si supiera que es... no diría eso»— pensó Daniel. — Bueno, si no crees que te haga daño...—Le sonrió— Tranquila, ya sabré como ubicarte...— Le guiñó el ojo mientras abría la puerta tomándola desde el pomo — Será divertido— le   aseguró.  

Él   podía imaginarla retorciéndose de placer atada, azotada, mordida... si, podía imaginarla de esa forma... Siendo su esclava, su sumisa, aunque tampoco le molestaría que ella   lo   dominara con esos ojos tan hermosos y cautivantes.  

—   bien  –  dijo Amanda   asintiendo  una  vez  mientras  salía   por  la  puerta de  aquella  enfermería  aliviada  de   sentirse   libre  nuevamente,   ella   siguió   con   su  antiguo  plan  de salir del campus.
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